Hasta no hace mucho tiempo, el ser humano mantenía una
relación con las máquinas algo distante en términos de interacción. Se podría resumir desde el punto de vista de "herramienta
facilitadora de acciones" ya sea para acelerar el trabajo manual o bien
realizar tareas imposibles físicamente. Mientras que desde el campo artístico
no era siquiera agradable la idea de la máquina en medio de las personas.
TODO CAMBIO. CAMBIO TODO.
De aquella revolución industrial, siguiendo por el desarrollo del primer computador y la adecuación paulatina de los softwares para el uso generalizado de los usuarios; esta relación ha ido mutando.
Con el avance de la tecnología, varias herramientas hoy abarcan más
que reacciones a nuestras acciones. Existe un ida y vuelta constante que hace
de esa interrelación una experiencia de conocimiento personal, amoldado a los tiempos e ideas del humano
interactuante. Siendo en ciertos casos el resultado, un aprendizaje exponencial
del conocimiento, producto de una realidad virtual con parámetros concretos extraídos
de la propia realidad y presentes en “programas informáticos”.
Esto nos brinda la posibilidad de experimentar aquello que
en términos empíricos (reales) no estaría al alcance de nuestras manos, por
cuestiones espacio temporales o incluso por impedimentos motores. Pero en la
medida que esta brecha de experimentación se rompe, el conocimiento avanza con
mayor aceleración y de esta forma su retroalimentando al sistema.
No hay comentarios :
Publicar un comentario